Desde una perspectiva bioquímica, tres características distinguen a las células vivas de otros sistemas químicos: 1) la capacidad para duplicarse generación tres generación; 2) la presencia de enzimas, las proteínas complejas que son esenciales para las reacciones químicas de las que depende la vida y 3) una membrana que separa a la célula del ambiente circundante y le permite mantener una identidad química distinta.
Los bioquímicos Oparin (ruso), y Haldane (inglés), consideran que la aparición de la vida fue precedida por un largo período de lo que a veces se denomina evolución química. Se establece un acuerdo general en dos aspectos críticos: 1) había muy poco o nada de oxígeno presente y 2) los cuatro elementos (hidrogeno, cerbono, oxigeno y nitrógeno) que constituyen más del 95% de los tejidos vivos, estaban disponibles en alguna forma en la atmósfera y en las aguas de la Tierra primitiva. Oparin formuló la hipótesis de que, se formarían moléculas orgánicas a partir de los gases atmosféricos que se iban acumulando en los mares y lagos de la Tierra. A medida que aumentaba la concentracion de esas moléculas, aproximándolas más entre sí, ellas habrían estado sujetas a las mismas fuerzas químicas que actúan sobre las moléculas orgánicas hoy en día.
Las moléculas orgánicas pequeñas, reaccionan entre sí para formar moléculas más grandes. Agregados plurimoleculares, constituyeron sistemas abiertos con separación de fase, y fueron capaces de intercambiar materia y energía con el ambiente.En estas estructuras, se habría desarrollado un metabolismo sencillo, punto de partida de todo el mundo viviente.
A partir de la constitución de estos sistemas, se pasó de la etapa de evolución química a una nueva etapa a la que Operin denominó evolución prebiológica. Los sistemas constituyen un nuevo nivel de organización en el proceso del origen de la vida, lo que implica el establecimiento de nuevas leyes.
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