sábado, junio 14, 2008

Naturaleza erótica




Las palabras sobran donde la naturaleza en su realeza
nos muestra los matices de sus raíces amorosas. Poderosas
conjunciones de cielo, agua , aire y tierra. La natural armonía
encierra los más sublimes placeres. Del humano deberes de amarle
a conciencia, sin ciencia con fervor porque la madre natura es pura y ama.
Noble dama que sus entrañas entrega a mansalva y los guerreros la matan sin amor descuajando su verdor y ensuciando sus aguas.

Naturaleza erótica sus confines son afines al amor aventurero al amor del mar y de los cielos. Naturaleza caótica entre cuerpos celestes soles y lunas sudando sus huestes en cópula canción. Naturaleza erótica estremeciendo las almas de quienes la aman en su expresión de quienes aman la verdadera pasión.

viernes, marzo 28, 2008

Time...

Time...goes inaltered,
Just cause it´s so simple
and forever.

Transmutating thoughts
Make your mind a pot
to collect all kind of feelings.
Your heart just peeling its skin
of love.
Reminder of the past that once
was present. Fullfilled with the esence
of blessing from dear God.

Walking now away from Him
time that feels alone but knowing
that no matter what he is at my side
I can hear him talk.

But I am not listening to His word
I am just too bewildered to notice
that He is keeping me up while I am
falling down.

This is my road, and no one is going to
stop me to reach my goal, ¨but you¨
I heard now His voice sentencing
that point.

I look up to the sky,
don´t know why
but I did and cry.

Need Your HELP
You are always rigth
Give me your blessing
Help me in my figth.

¨Allow time and leave the resistance¨
Accept love in any way it shows.
Love in any way you can.

The time will stand just long enough to let you
understand that without GOD nothing
is for gain.

Time I thought I had
Time I know I have
Time I will get back
Time to put myself together
and fight the devil back.

I will prevail, nothing is going to stop
my boat of life to sail...

miércoles, marzo 26, 2008

El Atrapa Sueños, el diario de Marcelo VII

La ventana se cerró de golpe. La música se dejó de escuchar y el cuarto se llenó de un frío silencio. Marcelo abrió los ojos, estaba sudando mares. Sentía como si una caída de energía en su ser.

-Viviana, te has ido- murmuró.

Lentamente se levantó y caminó hasta la ventana cerrada. la intetó abrir pero estaba trabada. Miró a traves del cristal y pudo ver a lo lejos, muy a lo lejos unas tenues luces allá abajo en el valle. Sentía que Viviana etaba allí. También sentía que no importaba lo que mucho que avanzara no había garantías de que volviese a verla. Ella estaba de vuelta a su mundo y él apenas estaba escapando del suyo.

-Debes concentrarte en el camino Marcelo- dijo Net que había entrado al cuarto sin que él la notara. Estaba ataviada con una fina bata de seda, translúcida. Su cuerpito se delineaba sensual a contraluz. Net no era fea. Era una mujer madura con la belleza que dan los años y de alguna forma se había arreglado para verse mejor.

-¿Cómo entraste?- preguntó Marcelo, admirando algo sorprendido a la mujer.

-No tengo fronteras, me muevo a mi antojo por mis dominios- dijo Net

Y hoy tu estás en ellos y me pertences-le dijo mientras se le acercaba seductoramente y le colocaba una mano tiernamente sobre el hombro y con el dorso de la misma le rozaba la cara hasta llevarla a la sien de Marcelo.

Marcelo tuvo un escalofrío. Aquella mujer sabía donde poner las manos y lo hacía con premeditación.
Le sujetó la mano y la apartó de él.

-No- le dijo Marcelo, mi corazón está en el valle.

-¿Y el de ella?- preguntó cínicamente Net
-¿Dónde está?- finalizó alzando una ceja y mirando a Marcelo con ese rostro que le decía no seas ingenuo.

Marcelo la apartó.

No importa- dijo
La buscaré y veré que sucede al final. Y si está para mí seré el hombre más feliz de la tierra, y sino lo está pues ella será feliz porque se lo desearé- afirmó Marcelo mientras abría la ventana y la brisa volvía a traerle aquella música.

-La esperanza es el asidero de los que aman aún estando al borde de un abismo-dijo a modo de sentencia Net mientras desaparecía igual que había entrado a la habitación.

Marcelo estaba con los ojos cerrados sintiendo la brisa acariciando sus mejillas. Respiraba vida en aquella soledad. El valle le esperaba. mañana iniciaría otra jornada sin saber como finalizaría el día. Faltaba mucho por recorrer y Net estaba allí presente para recordárselo.

-Se muy feliz Viviana- le dijo Marcelo a la brisa mientras cerraba la ventana tras de sí y volvía a tirarse en la cama, dominado por el sueño.

MARCELO MARCELO MARCELO...DESPIERTA!!!!! Unos gritos lo sacaron de los brazos de sus musas. Era Net que había entrado aparatosamente en el cuarto.

Nos tenemos que ir levántate-le apremió mientras le sacudía.

Marcelo apenas entendía lo que pasaba.

-¿Qué quieres Net, que pasa?- preguntó dormido

Vinen por nosotros nos tenemos que ir. - le apremió Net

¿Quién viene? - volvió a inquirir Marcelo

Son dos y no traen nada bueno., luego te explico pero nos tenemos que ir ya- dijo Net tirando a Marcelo al suelo.


A las afueras de aquella casa se escuchaba a lo lejos árboles quebrándose, como si los rompieran cual palillos. Se escuchaba explotar la madera. No había dudas lo que se acercaba no era bueno. Marcelo se levantó y siguió a Net hacia las afueras y corriero hacia el camino.

martes, marzo 18, 2008

Disyuntiva

Marco diez veces el numeral
detengo la llamada del celular.
Agito la cabeza niego la verdad
te quiero decir tantas cosas y
no te las quiero contar.

Me paseo por los textos
esperando que seas tu
la del pretexto de llamar
pero no ocurre, no ocurrirá
porque eres fuerte en tu lugar.

Miro en la red a ver
si de casualidad atrapa
algún un mensaje.
Leo los mil y un
pasajes que te escrito
en tu email y me doy
cuenta de que ya estoy proscrito
de tu cuenta porque los mismos
evidencian que no los hubiste de ver.

Me aferro a mi orgullo, ya maltrecho
herido y humillado. Lo tiro de lado
y comienzo a marcar, las teclas
se alumbran empieza el reloj a contar
y aprieto el de cancelar dejando el deseo
estrellado, luchando con el orgullo todo
magullado rogando una sonrisa al otro lado del auricular.

Y en este tira y jala se me van unas cuantas horas
pensando en que ya no habrá más demoras en tus llamadas
porque sencillamente ya no habrá más.

Lamento tras lamento estoy harto de decir y tu de escuchar.
A vivir la vida contento y dar gracias de que tuvimos la oprtunidad
de podernos amar..y lo hicimos. Y fue especial y único y hasta bendecido.

Cuidate mucho mi amiga
me estoy saliendo de esta disyuntiva
y me iré a viajar
por lo que me depare la vida.
Amiga serás para siempre
a menos que el amor reengendre
en tu corazón ,y en el mío
no haya agonizado finalmente
por dejadez y por olvido.

domingo, marzo 16, 2008

El Atrapa Sueños, el diario de Marcelo VI

Caminaban uno al lado del otro Marcelo y Net. Net tenía la tez blanca y el pelo revuelto. Era una mujer madura pero se le percibía ese aura de alguien revoloteador, alguien que disfruta cada momento de su vida como si fuese el último. Marcelo la observaba con recelo,¿qué hacía por allí una mujer sola?, ¿de dónde venía? ¿por qué le quería ayudar en ese camino tan escarpado y riscoso?

Por aquí le dijo Net a Marcelo señalando una nueva vereda apenas visible. Marcelo miró desconfiado. Todavía resentía los golpes de la caída.

-Tienes que tener fe, tienes que confiar, no siempre puedes estar dependiendo de tus únicos instintos- le dijo Net.

Marcelo miró hacia el otro lado del camino, aún podía distinguir el valle desde aquel lugar.

-Me parece que por aquí es más cerca, y que si me aparto de la vista del valle temo que ya no lo volveré a ver-respondió Marcelo.

-El que no lo veas, no significa que no esté allí, esperándote, a veces tenemos que dejar lo que amamos para poder encontrar quienes somos- le dijo Net.

-El valle significa tu libertad y tu sueño con Viviana, dijo Net y prosiguió. Hoy estás en un camino del cual sencillamente no conoces su final, así que si lo deseas con todas las fuerzas de tu corazón...VISUALÍZALO, mírate en ese valle en tu futuro. ¿ves a Viviana?

Marcelo apenas decía algo...¿cómo sabes de Viviana?

Ahhh la de los ojos me contó, y sé por tu mirada que estás totalmente desesperado por ella. Que la amas como a nadie has amado y que has estado a punto de cometer una que otra locura por ese amor pero tienes una cita con el destino primero, una cita en el que fuera tu castillo...

Si- dijo Marcelo con un dejo de resignación y algo de coraje. La vida ha sido buena conmigo, aún así no me siento feliz y justo cuando encuentro la felicidad la vida me la arrebata.

La vida no te arrebató nada, sólo te mostró una verdad. Te mostró que para alguien vales mucho Viviana te quiere mucho te lleva en su corazón y no debes perder las esperanzas de volverla a encontrar en tu vida..- le dijo Net.

Mi tiempo, ...es corto, no me queda mucho. -dijo Marcelo

Tonto- El tiempo de amor y de amar es infinito. No importa cual sea tu tiempo o el de ella, el amor lo neutraliza. Le dijo Net a marcelo en un tono de regaño maternal.

Vamos tenemos que seguir, que el camino es largo.

Marcelo aceptó seguir a Net por la vereda que ella escogió. Comenzaron a descender y poco a poco aquella vereda que parecía invisible era un camino limpio y sin maleza. Net tenía razón, era más sencillo al menos eso parecía. Según avanzaban Net se detenía a husmear entre los arbustos cercanos, como buscando algo.
-¿qué buscas?- preguntó Marcelo

-La verdad no busco porque no hay nada que encontrar, solo observo los cambios del camino.Respondió Net

-¿los cambios del camino?- preguntó Marcelo intrigado.

-Fijate bien en el mismo no lo camines por caminarlo. Con cada paso que das verás que cambia. Dijo Net.

Marcelo no entendía pues no imaginaba como en un solo par de pasos el camino cambiaría. -Esta mujer esta loca- se dijo, y siguió caminando camino abajo.

-!Cuidado con esa piedra! le dijo Net a Marcelo.

Marcelo no vió la piedra que estaba en medio del camino y tropezó con la misma cayendo de bruces en la suelo.

-Heyy esa piedra no esta...ahi...dijo Marcelo pasmado y confundido.

- Te lo dije- tarareó Net.

Marcelo se levantó refunfuñando y miró otra vez hacia la piedra que lo había hecho caer. Había desaparecido.

-Olvida la piedra, dijo Net. Ya es PASADO.

Marcelo miró el camino más atento observó flores y otras piedras a la vera del camino. Los árboles daban sombra suficiente para protegerlos del sol del día y también para hacer las noches más oscuras. La pareja continuó su marcha Net iba por delante y Marcelo no le perdía la vista. Pareciera como si Net estuviera llegando a su destinoi porque no miraba a ninguna otra parte que no fuera al frente.

- ¿Ya el camino no cambiará? preguntó Marcelo

No ya este camino no tiene más secretos, estamos llegando a nuestra primera estancia.Dijo Net.

Marcelo vió como de pronto el camino se abría totalmente y aparecía ante sus ojos un extraño poblado, muy chico a la vista pero lleno de gentes algunos rostros familiares otros totalmente desconocidos.Todos en sus asuntos nadie los miraba.

-Ven, dijo Net. Iremos a una casa que nos albergará por esta noche .Allí podrás descansar y poner en orden tus pensamientos. Continuó diciendo la mujer.

Ve por delante hasta aquella puerta roja, dijo Net refiriéndose a la puerta de un vetusto edificio color ladrillo. Toca la puerta y pide posada yo iré a la mía. Dijo Net desapareciendo entre la multitud.

-Hey!!! reclamó Marcelo me dejaste aquí así no más...

-siiiii asi no más- apenas le oyó decir Marcelo a Net al tiempo que la diminuta mujer desaparecía de su vista.

Marcelo tocó la puerta y vió que la puerta se abría y un hombre delgado con una barba bien corta y arreglada le daba la bienvenida.

-Hola, me dijeron que aquí podía conseguir posada- dijo Marcelo

El hombre lo miró y le contestó si es verdad en esta casa recibimos a todos, incluso a los que merodean sin rumbo.

-¿Merodean? preguntó Marcelo ¿ A qué se refiere?

-Venga, venga le tenemos una habitación para que pueda descansar dijo el hombre sin contestar la pregunta de Marcelo.

Marcelo le siguió hasta un cuarto que estaba limpiamente preparado y habilitado para huéspedes. Era una habitación sencilla con una mesita de noche y una lamparita. Una ventana estilo francesa permitía la entrada de la brisa fresca y la luz mortecina de una luna ya en su cuarto menguante. Una pequeña neverita estaba suplida con agua y algunas frutas.

-Tiene lo necesario para pasar la noche, en la gaveta de la mesa de noche hay un libro para que si quiere, haga alguna lectura antes de acostarse.- dijo el hombre de la barba

-Gracias respondió Marcelo
-Oiga- llamó Marcelo al hombre ¿ a qué se refirió con eso de merodean sin rumbo?

El hombre se volvió a Marcelo y le respondió- dígamelo usted, al tiempo que cerraba tras de si la puerta que conectaba aquel cuarto con el pasillo de salida.

Marcelo se tiró en el catre que era la cama y de inmediato casi instantáneamente se quedó dormido.

Una música lejana le trajo la brisa que entraba por la ventana.

viernes, marzo 14, 2008

El reflejo

El reflejo de tu rostro en el retrovisor
se me enmarca en la memoria. Tu mirando
las cosas diarias, las que son puro trámite y yo en trámite
de decir en silencio un par de cosas.

Me atrapaste en mi cavilar respirando profundo
nada iracundo y lejos de tu esencia. ¿En qué piensas?, me preguntas
Como sino supieras. Te señalo y te digo en señas algo que sabes muy bien.
Algo que llevas en la sien y en tus recuerdos.
Algo que espero lleves en tu corazón
bien vivo y bien eterno.

Te miro y me
dan deseos de poseerte
de quererte
toda mía.
Si te me entregas te huyo
porque contigo no aspiro a sexo
contigo aspiro a vida.
Deseos de ser
siempre tuyo.

Esa verdad es mía
como lo es este amor
en silencio.
He sido una y mil veces necio
pero te quiero
más cada día.

Que dura es ésta ironía
de tener tan cerca la distancia.
De buscar armonía donde
hieren las circunstancias.

Y decido salir y no mirar más atrás
y me veo regresando.
Y me veo ignorado
preso de la indiferencia.
Permanente presencia
ausente de gestos de caricias
nuevas.

Y me ofusco y te busco
cuando debo salir corriendo
y me abrazo al tiempo
en total destiempo de amor.
Y me encuentro con el reflejo de tu rostro
en el retrovisor...

El Atrapa Sueños, el diario de Marcelo V

Los pasos desaparecieron, Marcelo vió el suelo en el cielo y el cielo a sus pies. Rebotaba vertiginosamente contra cada peñón que había en el atrecho al cual se había acercado hasta el borde. Ahora se despeñaba y nada parecía detener aquella horrible caída.

Por su mente volaron pensamientos, los sueños de su Viviana, sus propios sueños de libertad. Con cada golpe se le iba un suspiro de vida y aparecía un gemido de muerte. ¿Cuál sería su suerte al final de aquella caída?. Recordaba la mirada tierna de su amada al borde de la mar, al secreto de las estrellas. La recordaba bailando lela en aquel trance en aquel bar. La recordaba besar y desear amarla toda la veía sonreir con el te quiero a flor de labios, sobresalir entre sabios y vivaracha bailar las guarachas.

Un golpe seco detuvo el sueño. La caída había terminado...el viaje apenas comenzaba. Marcelo estaba quieto, sentía una fuerte presión en el pecho y no se atrevía a moverse. Estaba de espaldas sobre el suelo y sus pies apuntaban a la dirección desde donde había caído jalda abajo. Pestañeó para sacudir el mareo que le acompañaba. No se atrevió a moverse. Empezó lentamente a intentar sentir los dedos de los pies y luego poco a poco fue tomando conciencia de su cuerpo. Al menos respiraba lo que era señal de que estaba vivo.

Con un gesto de dolor se incorporó lentamente y se dejó sentar mirando la vereda que se abría paso hacia el valle. Su atrecho era corto, pero coño de doloroso. Estaba todo arañado y lleno de raspones. El camino ahora parecía más llevadero, pero seguía siendo escarpado y cuesta abajo. Tendría que ser más cuidadoso con cada paso que diese de ahora en adelante. Deseaba llegar al valle y recordó las palabras de la mujer que le indicaba que no se desviara del camino principal. ¿Sería ese el camino principal? Miró hacia arriba y definitivamente no era opción regresar, tendría que continuar aquel camino elegido al azar y por mala suerte de resbalar...por acercarse demasiado.

El panorama lucía difícil. Todo parecía ser un reto y allí estaba él sólo y con la única opción de enfrentarlo. Dudó, temió y luego se sentó a pensar.

- Toda la vida he deseado ser feliz y ahora estoy en esta búsqueda de algo nuevo y a la vez conocido. De algo descabellado y a la vez amado. De un posible imposible dispuesto a crearlo y hacerlo no sólo posible sino probable.- se dijo a sí mismo.

Emprendió la marcha hacia la espesura del camino que se notaba insípidamente unos pasos mas adelante. Miró a todos lados y no vió otra ruta. Aquella vereda era una mera gruta en un camino lleno de zarzas. Se agachó para poder evitar cortarse con las espinas, aún así siempre habían algunas que le laceraban pero Marcelo no gemía, nadie lo escucharía quejarse así que siguió estoicamente caminando y raspando, lacerando, caminando... su paso no se detenía.

El valle está cada vez más cerca -se dijo.

Marcelo observó que había movimiento entre los arbustos, había vida, pero no se acercaba a ver. Sólo percibía esa sensación de que realmente estaba siendo acompañado todo el tiempo. El camino se abrió un poco permitiendo a Marcelo caminar más erguido, y entonces pudo notar pequeñas flores blancas que nacían de los mustios troncos de las zarzas. Se acercó a verlas y notó que las flores tenían un aroma peculiar, mientras hacia esto la brisa comenzó a levantar y el sonido del viento de pronto se convirtió en naturaleza musical. Las flores danzaban al compás del aire. Vivianas...llamaré a estas flores Vivianas porque su ligereza y sus tiernos pétalos me traen el recuerdo de aquella mujer de sus sueños.

Suspiró, tenía que descansar. Miró el lugar y observó una depresión lo suficiente grande para acomodarlo allí donde pasaría la noche. Estaba un poco asustado, a la interperie, sin un cuadro claro y a la vez decidido a llegar a como diera lugar. Marcelo se recostó y cerró sus ojos. Quedó dormido al instante.

Un sonido de pasos y una voz dulce lo despertó. Buscó intrigado de donde provenía aquella voz y vió entre los arbustos la silueta de una persona pequeña y madura. La miró con detenimiento, llevaba un vestido blanco de algodón ligero casi transparente que dejaba poco a la imaginación.

Marcelo se acercó sigiloso sin hacer ningún ruido y observó a la mujer. era una mujer menuda, mayor y se le veía feliz y estaba sola.

- Hola- le dijo de pronto la mujer volteándose de sorpresa y atrapándolo con la mirada. Había sido descubierto sin mayores problemas.

Marcelo titubeó momentáneamente, y luego se levanto y dijo tímidamente hola.

-veo que has pasado por el camino de las zarzas- le dijo la mujer

-Si y la verdad estoy tratando de llegar al valle-repondió Marcelo.

¿Tratando?- ripostó la mujer- tratar es incompleto es inconcluso no es final.

-Bueno aún no llego si es a eso a lo que te refieres- dijo Marcelo

Llegarás- le dijo la mujer y prosiguió

Llegarás pero tienes que elegir bien el camino porque de nada vale llegar al Valle si vienes por el camino equivocado ya que llegarás...pero morirás si eliges mal

Marcelo abrió los ojos enormes. Nadie le dijo nada de morir.

¿Morir?- preguntó preocupado

La mujer le sonrió
Bueno la muerte lleva muchas formas y muchas caras. Si te ocurre ya lo sabrás.

Ven te acompañaré por un rato en tu caminar luego seguiré el mío.

¿Cómo te llamas? le preguntó Marcelo

Me llamo Net.

Bueno Net gracias por tu ofrecimiento pero creo que prefiero ir solo. dijo Marcelo

A veces Marcelo la compañía que tienes no necesariamente es la que deseas sino la que necesitas.

Si quieres ir sólo no hay problemas, pero encontrarás más veredas y algunas de ellas ya yo las conozco y te puedo ayudar. dijo Net

Marcelo quedó callado por unos instantes..no estaba de acuerdo pero sentía que Net tenía la razón.
Está bien acompáñame, a veces no está demás no estar solo.

Y ambos emprendieron el camino con Net guiando a Marcelo.

Sin embargo una voz interior le decía a Marcelo, cuidado.

miércoles, marzo 12, 2008

Por amor...

Entre cada capítulo del cuento colocaré algunos escritos cortos para mantener activa la sección del verso y la prosa.

Por amor..

Por amor colocaría una estrella
entre las yemas de mis dedos
la usaría como prendedor del cabello
de mi amada doncella.
Una ilusión que guardo bella
e ilumina de las noches mi cielo.

Por amor me voy al destierro
y aunque en la distancia
de ese amor me aferro
soy capaz de dejarlo volar
para que si regresa
en mi se vuelva a posar.

Por amor mi carne mendigo
a falta de un cuerpo
que me de sus latidos.
Silencios y gemidos
elijo egoísta,
me abrazo me abrigo,
y mantengo mi alma lista
esperando paciente
la verdad que no miente
y permite que ese amor exista.

Por amor entrego la vida
No a la muerte sino al
sacrificio. Es mas duro vivir
sin el amor de la vida que caer
de repente desde el más alto edificio.

Por amor es que vivimos
por amor es que sufrimos
Por amor ganamos
Por amor somos vencidos

Por amor nos conocemos
Por amor nos despedimos
Por amor dos se amaron
Por amor unieron destinos

Por amor nació la verdad de un caos
Por amor la mentira cayó de rodillas
Por amor las miradas se hieron tiernas
Por amor el corazón vibró de cosquillas.

Por amor salieron estas oraciones
Por amor, un amor simple y callado.
Un amor endeudado con la vida.

domingo, marzo 09, 2008

El Atrapa Sueños, el diario de Marcelo IV

Había comenzado a bajar por el camino hacia el valle. Marcelo estaba pendiente a las señas. Sentía ansiedad porque se encontraba sólo y no sabía a ciencia cierta que estaba haciendo. Sólo sabía que debía llegar al valle, allí hallaría las respuestas a sus dudas.

Se había alejado de Viviana y ahora sentía remordimientos de haberlo hecho. Pero era algo que tenía que suceder. La llevaba en su corazón. Las dudas lo atacaban constantemente. La había visto marcharse y se sentía confundido pensando en que no la volvería a besar ni siquiera pensaba que la volvería a ver. Ella se había alejado. Ahora no estaba y él tenía que culminar su misión sin importar cual sería el resultado.

Andaba mirando a todos lados, buscando y observando los detalles del camino. Había notado que la vegetación estaba enmarañada y no daba paso a mucha luz. Era como una serie de túneles formados por las ramas con siluetas fantasmagóricas
que le hacían juegos a la mente y al mas cuerdo lo podían volver demente. Ese era el primer reto de aquel camino. Marcelo percibió un ente maligno entre las ramas y los árboles de aquel sector.

Sentía que lo observaban pero no era la mujer de la casa. Era alguien más, algo más, algo diferente estaba allí de frente pero no lo podía ver.
Marcelo caminó más de prisa para dejar atrás aquel lugar. Entonces reparó en una vereda que se dirigía a la izquierda y otra más a la derecha. La de la izquierda bajaba abruptamente, tenía un camino riscoso y parecía una ruta más rápida hacia el valle, la de la derecha presentaba un declive más moderado y había pequeñas flores a la orilla de la misma. La verdad es que tenía su primera encrucijada y de esa de penderían las demás. Apenas estaba comenzando. Miró la vereda izquierda, era arriesgado porque las rocas no presentaban un asidero seguro pero observaba que más abajo la vereda se ensanchaba y se abría de forma amplia dando una mejor visión del valle. tenía ante sí la opción de arriesgarse a caerse y si no se caía entonces llegaría más rápido a su destino.

Entonces miró la vereda derecha y notó que la misma no le daba una visión más amplia de a donde llegaba. Su camino daba hacia una desviación que se perdia de vista. No tenía una imagen clara pero el camino parecía seguro...

demasiado seguro- pensó Marcelo.

Marcelo se quedó pensativo por unos instantes. ¿Qué ruta habría de tomar? Esa era la primera de las preguntas. Miró a su alrededor buscando señales. Vió un pequeño pájaro cerca de las flores de la vereda de la derecha y cuando miró la de la izquierda pudo observar que de entre las piedras salían escorpiones y serpientes.

Cualquier otra persona hubiese optado por la vereda de la derecha. Marcelo consideraba aún con los riesgos que la vereda de la izquierda era también una opción. Empezó a caminar y dió dos pasos al frente hasta quedar justo al borde del risco. Luego se volvió a mirar la otra vereda que estaba tentadora y hermosa, con las flores adornando sus orillas y aves por todas partes.

No tenía mucho tiempo y tenía que elegir ya que de eso dependía su libertad.

Respiró profundo y caminó lentamente hacia el frente. Su desición estaba tomada.

viernes, marzo 07, 2008

No Acepto

No acepto...¿en que concepto?


En el regazo del amor se sienta la amistad
En el derecho de un abrazo
un beso roba a ras
y sin pudor
algo de dolor
y lo convierte en paz.
En la ausencia anunciada,
en la cancelación de una cita.
Ahora, la espera fortuita
a que la visita no sea una palmada
en la espalda, no sea la empuñadura
de la espada que se clave más profundo
en las entrañas del corazón.

Es la antesala a la decisión
El tira y jala de los sentimientos
El corazón contra los pensamientos
La envidia sobre la razón.

No Acepto..que sencilla conclusión
No contemplo tus cambios, porque
los míos lo son y con eso me basta.
No se sabe el hasta ni siquiera se sabe si
quien, solo se sabe bien los sentimientos
que se están confundiendo,
revolviendo entre sien y sien.
No Acepto...
¿Es la entrada a la salida
o la salida de entrada?

No Acepto...No Acepto...No Acepto

y sin embargo sigo Aceptando.

El Atrapa Sueños, el diario de Marcelo III

Marcelo miró fijamente aquellos ojos y sacudió la cabeza. Lentamente volvió a tratar de levantarse y cómo si hubiesen quitado todo aquel peso que sentía encima, se levantó y perdió el balance para volver a caer en el suelo. Esta vez se levantó y se quedó allí mirando la mirada, en sielncio.

Ves-le djio la voz.
Te pudiste levantar, te caiste y te levantaste. Le decía la voz de aquellos ojos que sobresalían de un rostro en la penumbra. De un rostro que era todo sombra.

Marcelo se acercó lentamente para verla bien, la voz era de mujer de eso estaba seguro.

No te acerques- dijo la voz. No puedes estar tan cerca de mí.

Es que no entiendo-replicó Marcelo, no entiendo porqué estoy aquí.

Ya lo entenderás- le dijo la voz esta vez en un tono suave, calmado y quedo. Ven- le dijo
Sígueme.

Marcelo la siguió a traves de un pasillo estrecho que daba hacia una puerta con vitrales sencillos pero muy coloridos, de flores, mariposas de brillantes colores.

La mujer a la cual no le había visto el rostro abrió la puerta y salió, Marcelo la siguió, pero de pronto se detuvo. ¿A dónde iba?
El deseaba estar con Viviana, tenía una misión que cumplir. La mujer lo miró y le dijo.

-Lo que quieres no está ahora, está lejos, está en transformación y tienes que dejarlo ir-

Marcelo hizo un gesto de incredulidad.

¿Transformación? preguntó

Si, al igual que tu. Ambos están cada cual en una etapa muy importante de sus vidas. Ambos tienen que vivirla para saber cual será el rumbo de esa historia. Dijo la mujer pausadamente y sin ningún tipo de emoción más allá de la que pueda tener uno cuando dice algo que es verdad y que no tiene ninguna duda de que será cuestionada.

Marcelo no lo iba a cuestionar. Porque era verdad.

Marcelo, hizo una pausa miro hacia afuera y una lágrima se le escapó.

No te aflijas- le dijo la mujer. Las cosas siempre suceden de la forma más inesperada y son las que crean otras opciones que no vemos porque estamos enfocados en un sólo pensamiento y en una sola verdad.

Es que..-comenzó a decir Marcelo

Es que la amas- lo interrumpió la mujer. Amas a Viviana y la amas con todas las fuerzas de tu alma, lo sé.

Marcelo estaba boquiabierto...¿cómo lo sabes, por qué estoy aquí contigo?

Marcelo, acércate- le dijo la mujer al tiempo que le abría paso hacia afuera para permitir que viera lo que ella deseaba mostrarle.

Marcelo se acercó al umbral de la puerta y vió hacia afuera. Contempló de pronto un paisaje hermoso. Las nubes todas con formas espectaculares, una con forma de oso, otra como un cocodrilo, más allá un elefante, y una foca...una foca que de pronto lo miraba.

Más allá vio un camino que subía y llegaba hasta un promontorio muy elevado, tan elevado que las nubes lo cubrían y desde donde se distinguían el norte y el sur uniéndose punta a punta en aquel cielo. Miró nuevamente y se encontró rodeado de verdes paisajes y aguas cristalinas...cruzando de la mano...de la mano de su amada entre risas y cosquillas riachuelos que una vez fueron testigos de aquel amor.

Marcelo sentió una pena y se toco el pecho buscando el consuelo que sólo da una mano que acaricia que te hace temblar.

-Estoy confundido- le dijo a la mujer

-Lo sé, por eso estás aquí para que aclares tus ideas, tus sentimientos y sobre todo para que veas todo el paisaje. Mira más allá.- Le indicó la mujer.

Marcelo miró hacia la dirección indicada y vió otro paisaje, uno que no recordaba pero que parecía familiar aunque estaba seguro de nunca había estado allí. Era un valle rodeado de imponentes montañas, un valle que reflejaba frescura, reflejaba energía, reflejaba paz.

-¿Sabes que es?- le preguntó la mujer

-No, pero siento como si hubiera estado allí antes- respondió Marcelo

- Lo cierto es que has estado ahí muchísimas veces- le dijo la mujer, y prosiguió.

¿Ves ese camino que está ahí a tu derecha?, síguelo y no te apartes de él. Aunque sientas que deseas volver sobre tus pasos, aunque sientas deseos de desviarte, no lo hagas- le instruyó la mujer.

-Ese es el camino hacia el Valle. Allí hallarás las respuestas que estás buscando. Dijo la mujer.

-Encontrarás muchas veredas y en ocasiones el camino se parecerá a alguna de ellas, deberás elegir bien porque si te desvías del camino principal será difícil encontrar la salida incluso de la propia vereda a la cual te adentres. Observa bien las señales.

-¿Señales, qué señales?- preguntó Marcelo

-Cuando las veas lo sabrás. Le respondió la mujer

Marcelo bajó los tres peldaños que lo separaban del jardín de aquel lugar y caminó cauteloso hacia la entrada del camino. Miró a la mujer a la que no se le podia distinguir el rostro, a la que sólo se le veían los ojos...unos ojos color cielo de mirada penetrante.

-Anda no necesitas nada, todo lo que necesites de comer y beber, y donde pasar la noche lo hallarás en el camino.- Le apremió ella.

Marcelo vaciló al principio, pero luego respiró profundo y dió pasos seguros hacia aqul camino. Con un pensamiento claro en su mente...

NO ACEPTO...

Miró atrás y vió que la mujer ya no estaba. Pero la podía percibir en su entorno. Caminó y comenzó la travesía hacia aquel desconocido y conocido valle.

cont.

martes, marzo 04, 2008

El Atrapa Sueños, el diario de Marcelo II

La noche ya avanzaba en madrugada la brisa traída del mar cargabda de aromas los recuerdos en el sueño de Marcelo. La noche en el barco, los piratas, el bar la isla encantada todo lo recordaba pero sobre todas las cosas la silueta de Viviana dnazando libremente y acomodándose en sus brazos.

La amaba y lo peor de todo era no sólo que la amaba sino que estaba bien conciente de ese sentir. El tiempo se le hizo eterno las estrellas comenzaron a dar vueltas a su alrededor.

-¿estoy alucinando o estoy soñando?- se dijo

Era como si de pronto las estrellas se hubieran convertido en un huracán luminoso y en una rotación caótica fueron abarcando todo su campo de visión y de sueño.

Marcelo se intentó levantar, pero no pudo, una extraña fuerza lo mantenía pegado a la cubierta de su bote. Estaba paralizado.
Las luces comenzaron a descender y el amanecer hizo su entrega. Marcelo cerraba los ojos se sentía pesado muy pesado e inmóvil. Poco a poco fué cediendo su resistencia hasta quedar en manos de aquel sueño profundo un trance de ánima un salto cuántico hacia una dimensión desconocida otro tiempo.

Entonces como si hubiese dormido un sólo segundo abrió los ojos sobresaltado. Ya no estaba en su bote, estaba en un cómodo pero humilde sofá arropado por una frisa de lana y muy cerca de él estaba una anciana, que tejía al vaivñen de un sillón.

La vieja tenía la vista puesta en su tejer. No reparaba en el hombre tirado allí en aquel mueble con cara de sobresalto y espanto.

-¿ Dónde estoy?-preguntó Marcelo

La anciana lo mirá y le sonrío, y continuó tejiendo.

Marcelo observó con cuidado todo el recinto. Una mesa cuatro sillas, un pequeño armario y el sofá y el sillón de la anciana llenaban el cuarto. Se levantó y trató de caminar pero sus piernas no le respondían estaba de pie pero no podía dirigirse a donde quería.

- ¿Que me pasa? se peguntó, no me puedo mover.

No te puedes mover porque no quieres moverte dijo una voz desde una esquina. Una voz familiar y a la vez desconocida. Marcelo se volteó a ver quién le hablaba, aquella voz firme y segura de siempre, pero no la reconocía cabalmente. Miró en la penumbra de la esquina del cuarto y se encontró con la mirada más penetrante que jamás hubiera visto...